“De la Meza”, empresa mexiquense mazahua con más de una década en el mercado

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A más 12 años de haber iniciado un vínculo empresarial, el Mole Doña Yolanda y las dos variedades de granola de la empresa de origen mazahua “Productos Nutricionales de la Rosa”, son parte de las compras de la red de restaurantes Toks en el país.

Esta compañía mexiquense busca expandirse a otros mercados, como las ventas en línea, y mantener contacto directo con vendedores en pequeño y promotoría en uno de los centros comerciales de la zona metropolitana de Toluca.

Los productos De la Meza “saltaron” a las mesas de la cadena de restaurantes cuando incorporaron a un grupo de mujeres de San Pablo Tlalchichilpa, municipio de San Felipe del Progreso hace más de una década, que se dedicaban a la elaboración de granola y mole. Solo en 2009 ya vendían 300 kilogramos semanales de mole.

Su condición de comunidad indígena nunca ha sido una limitante para hacer tratos comerciales que hasta hace un año le permitían facturar poco más de 2 millones de pesos solo con Toks.

Belem Villegas Meza, quien desde muy joven encabezó los destinos de la empresa familiar que luego saltó a cooperativa, señaló en entrevista que la relación con los restaurantes les ha ayudado a tener crecimiento en la producción y les empujó a diversificar en otros productos en un proceso que ha sido largo, a veces no con los resultados  inmediatos o esperados pero “seguimos avanzando”.

Hasta casi finales de 2017 tenía en sus filas a 11 personas trabajando, entre estudiantes y personas mayores que por su edad ya no son contratados tan fácilmente.

“Seguimos trabajando de manera artesanal, no la hemos cambiado desde un principio, cuidando la calidad y eso nos ha permitido seguir avanzando y tener otros clientes”.

Después de varios ajustes a su marca para lo que comercializan también en los estantes de Toks, señaló que es resultado de la Responsabilidad Social en la que ahora está metida la política de la empresa que inició con solo cinco personas.

La red de restaurantes “ha ayudado a ese cambio con su asesoría; lo que queremos es no solo dar a conocer el producto que tenemos, que es parte de la gastronomía mazahua, sino también la riqueza de sus textiles, por ejemplo”.

Ajustes

En sus inicios las trabajadoras eran madres solteras. Hoy en día, hay también hombres, jóvenes que estudian y a los que les dan la oportunidad de que sigan preparándose. Sumaron adultos a los que por la edad que ya no les quieren dar empleo en ningún sitio.

“Ahora somos pocos, reducimos plantilla y somos 11, a veces 14, depende de la temporada porque a principios de años éramos 25 y a veces somos solo seis o siete, hay variación dependiendo de la temporada del año”.

Se enfocan sobre todo en la producción para Toks que es el mole y la granola en dos variedades, pero ello no ha sido limitante para ampliar horizontes aunque a veces no con los resultados esperados

“No concretamos nada pero aprendimos mucho” dice Belem luego de sostener que por ahora no hay interés de vender a Wal Mart, como un tiempo lo hicieron, porque les castigan mucho los pagos y con la aplicación de por lo menos 30 descuentos, apenas y salen “tablas”.

En algún momento le vendieron a Diconsa y “fue maravilloso” porque fue para unas canastas especiales. “Los volúmenes son los que te ayudan pero debes tener buen respaldo y les vendimos porque aprecian que lo hacemos de manera artesanal. Eso es lo que queremos vender, que aprecien que sea un producto artesanal, ese es el concepto que tenemos de venta a los mercados, que aprecien lo que ofrecemos”.

Villegas Meza recuerda que en su intento por buscar mercados internacionales hubo clientes pero “nos faltó experiencia o falta de conocimiento”.

Nuevos clientes

Por el momento, sus esfuerzos están enfocados en Toks  aunque ya hicieron una red con clientes nuevos pequeños que operan en esquema similar al de multinivel. Belem les vende a ellos y ellos a  sus conocidos que aprecian el producto y pagan lo que vale. Y lo más importante: lo hacen en efectivo.

Uno de sus respaldos es que el año pasado recibieron el Distintivo de Manos Indígenas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que revisa que los procesos sean artesanales y de una comunidad indígena.

Está enfocada además en la producción de una barra de cereal “con crunch” en forma de galleta que costó cinco años su diseño pero ya tiene pedidos además de una especia para diabéticos en la que no solo invirtieron tiempo sino recursos. Ofrecen miel y también una línea de salsas que es la última en haber sido diseñada.

A la par del lanzamiento de su página, acaban de hacer una alianza con una pequeña empresa de paquetería que está iniciándose en el mercado.

“La intención es ayudarnos unos a otros; ya no queremos con los grandes, hay mucha competencia, hay que invertir mucho. Vendíamos a Soriana Echegaray Soriana Sendero, vendíamos bastante pero hay muchos intereses que te sacan, me quitaron de la lista de productos porque ellos tienen su negocio”.

Cabe mencionar que en su momento también colocó productos en Tienda UNAM que llevó cinco años concretarlo.

Entre sus logros anteriores, en 2009 lograron un contrato con Cotemar, empresa encargada de atender el servicio de comedor de Petróleos Mexicanos en varios estados del Golfo de México; atendía a la plantilla de 6 mil trabajadores de la paraestatal en Campeche y el contrato fue por  300 kilogramos de mole en una primera fase.

 

 

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