Día Internacional de la Mujer, ¿qué celebramos?

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Mariana Lima se “suicidó” hace ocho años y su marido, un agente judicial, la quiso revivir “a besitos”; la pequeña Fátima fue violada y apuñalada 90 veces en 2015, la remataron echándole encima 90 kilogramos de piedra; la doctora Jessica Sevilla fue torturada y decapitada, le cercenaron un brazo también; la mamá de Diana Angélica solo ha recuperado el torso, cráneo y pies de su hija de 14 años; Stephanie perdió la vida a manos de su ex pareja sentimental y Lupita, “calcetitas rojas”, murió asesinada a golpes por su madre y padrastro, y luego la aventaron en un terreno baldío.

Como éstas, cientos de muertes más ocurren en el país, en el Estado de México, donde hay probabilidades de encontrar la muerte por estrangulamiento, violación, a golpes, baleada, a pedradas, acuchillada, descuartizada, ahogada, despedazada poco a poquito.

Las víctimas terminan en un canal de aguas negras, un baldío, su cuerpo es escondido entre maleza o la hierba, debajo del zacate en una milpa; o quedan en una morgue en la que pasan meses en calidad de desconocidas o junto a una carretera, o muy cerca de casa… o en casa, donde debieran estar más a salvo.

Este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, organizaciones, activistas, mujeres, víctimas, hombres, académicos, uno que otro político, señalan que hay poco que celebrar y mucho que reclamar.

La entidad se ha mantenido en el ojo del huracán desde hace muchos años por sus altos índices de violencia en los que los homicidios dolosos y los feminicidios no faltan. No por nada varios de sus municipios están en la lista de los más violentos del país y hay Alerta de Género en 11 municipios la cual, hay quienes piden que se extienda a todo el territorio.

Muerte en México

ONU Mujeres presentó esta semana el informe “La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016” en el que señala que en los últimos 32 años se han registrado en el país 52 mil 210 muertes de mujeres en las que se presumió homicidio; de éstas, 15 mil 535 ocurrieron en los últimos seis años, es decir, 29.8%; la cifra más baja fue en 2007, con mil 89 casos, y la más alta en 2012, con 2 mil 769 defunciones femeninas con presunción de homicidio. Para 2016, la cifra llegó a 2 mil 746.

El análisis indica que en México siete mujeres son asesinadas a diario y la forma de matarlas es cada vez más agresiva. Por ejemplo, el último año del estudio, 2016, revela que 48.4% de los homicidios se cometieron con arma de fuego, 17.2% por ahorcamiento y 16.6% con objetos punzocortantes.

Se admite que es más frecuente el uso de medios más brutales para asesinarlas: en los últimos cinco años los objetos cortantes se usaron 1.3 veces más en los homicidios de mujeres que de hombres; se recurre tres veces más al ahorcamiento, estrangulamiento, sofocación, ahogamiento e inmersión, y el uso de sustancias y fuego es el doble que en el caso de los hombres.

Asimismo, aunque no son comparables las estadísticas de decesos masculinos con los femeninos, ONU Mujeres destaca que “los asesinatos de mujeres tienen un comportamiento distinto a los de los hombres, justo porque una parte importante de ellos obedece al acto discriminatorio de género que precede a la agresión letal”.

Para analizarlas expone que es necesario considerarlos estadísticamente como fenómenos independientes, con sus propias causas y características pero cada uno de ellos demanda acciones específicas, diferenciadas con respecto a las que se deben llevar a cabo para enfrentar el incremento de las muertes violentas relacionadas con la violencia denominada social, particularmente con las vinculadas con el crimen organizado, situación que se ha agravado en el país a partir de 2007.

Tierras mexiquenses

El documento de ONU Mujeres indica que en 2016, las Defunciones Femeninas con Presunción de Homicidio (DFPH) en el Estado de México sumaron 421 de un total de 2 mil 746 del país. La entidad se colocó a la cabeza en este delito por arriba de Guerrero con 243 casos, Chihuahua con 168, las 144 de la Ciudad de México o Baja California y Tamaulipas con 126 cada uno.

Sin embargo, al medirlo con la tasa de cada 100 mil mujeres quedó con 4.8, en la posición 11; el primer lugar correspondió a Colima con 16.3 por cada 100 mil y el último sitio fue para Aguascalientes con .4 por cada 100 mil con sus cuatro expedientes.

“Se han resaltado algunas entidades a manera de ejemplo, como el Estado de México, que pasó de ocupar el primer lugar durante muchos años, hasta que este lugar fue ocupado por Chihuahua en 2001; a partir de entonces, esta última entidad se ha mantenido en los primeros lugares (ha estado ahí desde 2008 hasta 2012; en 2013, 2014 y 2015 ocupó el segundo lugar).

El Estado de México – refiere – bajó al sitio 14 en 2010, para alcanzar el décimo segundo en 2011 y subir una posición en 2012; sin embargo, subió al octavo lugar en 2013, al noveno en 2014, al sexto en 2015 y al undécimo en 2016.

Es decir, el fenómeno no le ha dejado bajar de la media tabla al grado que junto con Chiapas, Durango, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán fue identificado con una tendencia ascendente en las tasas de DFPH, contrario a lo ocurrido en Baja California, Ciudad de México, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Tabasco, que tuvieron una tendencia inversa.

Refiere que en el Estado de México han ocurrido 15% de los asesinatos de mujeres en los últimos 10 años, “lo cual es congruente pues es la entidad más poblada del país (en 2010 y 2015 concentró 13.5% de la población femenina de país)”.

Caso Ecatepec

Y en este contexto, el análisis de ONU Mujeres expone en uno de sus apartados las posiciones que ha ocupado Ecatepec en la lista de los 10 principales municipios del país con registro de Defunciones Femeninas con Presunción de Homicidio (DFPH) desde 2011 a 2016.

En 2011 figuró en el sitio cinco con 63 casos (aporto 2.3% al total nacional) y una tasa de 7.21 por cada 100 mil mujeres; en 2012 repitió en el mismo lugar con 60 homicidios (2.2% del total nacional) y una tasa de 6.82 por cada 100 mil.

Para el año 2013 subió al segundo sitio, apenas por debajo de Acapulco, con 59 decesos (2.3%) y una tasa de 6.66 por cada 100 mil; y un año después, el 2014 se quedó en primer sitio a nivel país con 61 homicidios (2.6%) y una tasa de 6.82 por cada 100 mil.

En 2015 repitió en segundo sitio con 81 DFPH (3.6%) y una tasa de 8.97 por cada 100 mil y en 2016 bajó al quinto escalón con 59 expedientes (2.2%) y una tasa de 6.50 por cada 100 mil.

Cifras nacionales

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública exhibe en sus estadísticas oficiales que en 2015 hubo 389 presuntos delitos por feminicidio en todo el país; el mes más álgido fue octubre con 41. Para 2016 hubo un repunte y la cifra quedó en 578, es decir, a diario mataron a 1.5 mujeres y marzo se colocó a la cabeza con 65 casos.

En 2017 hubo un nuevo repunte: 678 presuntos feminicidios en donde junio lideró con 70.

En enero de este año, el SESNSP reportó 64 casos, es decir, ocurrieron dos muertes por día y el Estado de México y Nuevo León se colocaron en primer lugar nacional con siete muertes cada uno, aunque al pasarlo a la tabla por cada 100 mil mujeres quedó en el sitio 16, con .08; Zacatecas quedó en primer sitio con .48 por cada 100 mil.

Por grupo de edad,  aquellas de más de 18 años que vivían en el Estado de México fueron las principales víctimas mortales. Por demarcación, los municipios de Tezoyuca, Zumpango, Huixquilucan, Tecámac, Atizapán de Zaragoza, Cuautitlán Izcalli y Nezahualcóyotl reportaron un presunto feminicidio cada uno.

El Estado de México quedó también a la cabeza en llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres; en enero de este año sumó 2 mil 933 de un total nacional de 10 mil 533; y en la tasa por cada 100 mil mujeres quedó en tercer sitio.

En llamadas de emergencia relacionadas con incidentes por abuso sexual sumó 11 en enero quedando en octavo escalón; en acoso u hostigamiento sexual reportó ocho casos, en violación 29, una menos que la Ciudad de México.

“Nos están matando”

Lorena Villavicencio, representante de la agrupación “Mujeres de Hierro” – que el año pasado denunció violencia política en agravio de Delfina Gómez, ex candidata a la gubernatura por Morena a manos de las priistas Alejandra del Moral y Claudia Ruiz Massieu –, acusó que “estamos frente a un Estado fallido en el cumplimiento de los derechos humanos a las mujeres”.

No hay salarios iguales a los de los hombres, las mujeres campesinas no tienen derecho a la tenencia de la tierra o derecho a financiamiento, “pero lo más grave es que el Estado Mexicano no ha sido capaz, ni cada uno de los poderes y niveles de gobierno, de garantizar la dignidad, integridad, seguridad y vida digna de las mujeres”.

Afirmó que más de 23 mil mujeres han sido asesinadas en los últimos 10 años en el país y cada día mueren sietes “y cuatro son del Estado de México”.

Asimismo, 66% de los más de 60 millones de la población femenina, ha sufrido algún tipo de violencia o de todo tipo: acoso laboral, violencia de género, violencia política, acoso sexual, tráfico, feminicidio, trata, lesiones.

Sobre los 11 municipios donde hay Alerta de Género dijo que no hay conocimiento de los resultados, de las acciones que se adoptaron, “no sabemos cómo han aplicado los recursos para este tipo de medidas y prevenir los delitos contra las mujeres; eso nos obliga a acudir a la Secretaría de Gobernación a que dé un informe puntual no solo de los municipios que están en Alerta sino en general”.

Cuestionó a los institutos de las mujeres del país que “solo hacen declaraciones de prensa pero no han sido promotores, no los estamos viendo al frente exigiendo justicia, que se acabe con impunidad y asesinatos, y por eso es necesario que rindan cuentas” igual que los Centros de Justicia para Mujeres.

Una mujer fuerte

Irinea Buendía es una mujer que hizo historia hace ocho años. Nunca quedó conforme con el “suicidio” de su hija Mariana en junio de 2010 ocurrido en Chimalhuacán.

Insistió y el caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación en donde la Primera Sala ordenó, en marzo de 2015, otorgar por unanimidad un amparo para reabrir el caso.

El esposo, Julio César Hernández Ballinas, quien era policía judicial de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de México, estaba señalado como el presunto responsable del deceso.

Los efectos del amparo obligaron al gobierno del Estado de México y a la Procuraduría General de Justicia mexiquense a que investigaran nuevamente la muerte de Mariana no como un suicidio, sino como un probable feminicidio en el que se cometieron omisiones y negligencias que fueron denunciadas.

Tuve el honor de conocer brevemente a la señora Irinea hace menos de un año en una visita que hizo a Toluca junto con integrantes del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

En su intervención insistía en que el gobierno estatal no desapareciera los grupos especiales dedicados a investigar muertes violentas de mujeres.

En aquella ocasión le pregunté cómo era la vida sin Mariana.

  • De la chingada .- respondió.

 

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