Los mexicanos que queremos formar

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A partir de estas elecciones todo se conecta, no porque López Obrador sea el Mago de Oz y finalmente hayamos llegado a un camino amarillo que nos proveerá de beneficios a los que tenemos menos. El modelo educativo que está lanzando la Secretaría de Educación también habla de la necesidad de una revolución en la manera de enseñar y en la forma de aprender, sobre todo en lo que está en boca de todos: hacer otro tipo de mexicanos que no sólo se imaginen cosas chingonas, sino que también las hagan. Por eso, después de leer los Fines de la Educación me puse a pensar qué mexicanos queremos formar, desde ayer, desde siempre, ya sea como padres, maestros o incluso autoridades, qué propósito tenemos para los mexicanos.

Cuando de deporte se trata se le apuesta al futbol como a nada: avión, viáticos, fiestas, todo se da, porque van a traer aprendizajes esperados: Ganar la copa, jugar bien, ser una defensa clara, tener un portero de acero.

Sin embargo, sólo llegan con áreas de oportunidad: Falta visión, falta juego, falta entrenamiento, falta… Y pareciera que toda la fe de México se reduce en doce personas y no en millones de mexicanos que también tienen objetivos claros en el deporte y que no sólo se mentalizan o se fían de la suerte; se preparan para el golpe de la suerte.

Los mexicanos tenemos mucha fe en la buena fortuna: un golpe que te vuelve héroe, el mejor deportista, un artista de moda, etc. Quizá es verdad, quizá doña fortuna esté atisbando por una rendija del destino y aparece tocándonos, pero desgraciadamente nunca estamos preparados, para que con ese empujón se logren las cosas.

Los compatriotas que han logrado la utopía de ser un mexicano chingón no se hicieron de la nada; picaron piedra, entrenaron, estudiaron, construyeron, se esforzaron.  Y ese es el tipo de mexicano que queremos: un mexicano chingón.

Que se exprese con facilidad, que pueda analizar las situaciones que se le presentan día con día; que no se conforme con ver la televisión o las redes y creer todo lo que emiten; que sea lo bastante crítico como para poder dilucidar qué es verdad y qué es mentira.

Que pueda manifestar sus opiniones por medio del papel, artículos, estudios, ensayos, videos acerca de su trabajo o su profesión. Se necesitan mexicanos que puedan dilucidar qué es lo que sienten y cómo pueden solucionar sus problemas.  Eso nos proveerá de mexicanos chingones que participen en su colonia, en su municipio, en su estado, en su país.

Pero sobre todo que tenga valores y se comporte de manera ética porque puede ser director de un equipo y tendrá que aguantar las tentaciones; o jugador y  portará su camiseta con respeto; o doctor y pondrá primero la vida de sus pacientes; o profesor, quien tratará que todo lo anterior se manifieste en cada etapa de su vida de manera gradual.

Así que la suma de todo es ser chingones donde nos toque, para poder entregar productos humanos, sociales e incluso familiares que cambien a este país. No imaginemos más ser Finlandia, mejor construyamos el sueño mexicano.

CDC

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