Todo menos eso…

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– Todo menos eso… – Le dije en cierta ocasión a un joven con quien hablaba.

Uno no puede darse el lujo de permitir que la gente que nos quiere o que nos conoce, pierda la confianza en nosotros o, deje de apreciarnos confiables. En las cosas que hacemos, en lo que somos, en nuestra capacidad de acción y de respuesta ante las diferentes situaciones que se presentan en el día a día, en nuestro carácter o buen juicio.

A mi parecer, existe una línea tan delgada en cuanto a lo que se percibe de la gente con la que convivimos y tratamos todos los días, que es precisamente esa delgadez, la que obliga a cuidar con esmero que esta no se pierda en forma alguna, la manera en la que los demás perciben nuestra vida y nuestras acciones.

Se necesitan 20 años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla” – Warren Buffett

Ser confiable, es un valor que se aprecia, ya que forma carácter, reciprocidad, honestidad, congruencia, sinceridad, compromiso. Es un valor de gente.

Cuando pierdes la confianza en alguna persona en particular, ya no la percibes de la misma manera; esa persona causará escozor al verla, malestar e inquietud.

Ya sea amistad, relaciones familiares, laborales o personales, todo lazo está basado en la confianza; sin ella no tienes nada y con ella puedes hacer grandes cosas.

La confianza no tiene que ver con técnica, trucos o herramientas, si no con carácter. La gente confía en nosotros por nuestra manera de ser, no por nuestra apariencia o nuestras expertas habilidades.

Una característica del amor, por ejemplo, es que, en consecuencia, te hace confiar en la gente que te rodea y permítanme aclarar que, ser confiable es un valor, no un hábito; es un acto consciente, no es manipulación y tampoco negociación.

Cuando escuchamos el dicho: “es una persona confiable” respiramos con más calma; escuchar eso nos hace sentir tranquilos, en especial cuando esa persona trabaja o simplemente va a nuestro lado en alguna labor o encomienda.

De manera que, lo peor que puede suceder en una relación laboral, de amistad, amorosa, familiar o de trabajo en equipo, es que los demás pierdan la confianza en nosotros mismos.

Ahora bien, ¿por qué debe interesarnos ser apreciados confiables por la gente que nos rodea? Debo decir que esencialmente por dos cosas: por amor y por respeto.

El amor crea en nosotros la intención por ser mejores, por hacer bien las cosas que debemos, a ser detallistas, a dar nuestro mejor esfuerzo. En consecuencia, desear ser confiables, inspira en nosotros deseo por ser respetados y por expresar en nuestras acciones respeto por quienes nos rodean, es un bien añadido.

“Cuando la gente se honra entre sí, hay una confianza establecida que conduce a la sinergia, a la interdependencia, a un profundo respeto. Ambas partes toman decisiones y opciones basadas en lo que es correcto, lo que es mejor, lo que está mejor considerado” – Blaine Lee.

Ser confiable no implica esperar nada de la gente; por el contrario, implica ser capaces de dar lo mejor de nosotros mismos en todo tiempo, acciones correctas que demostrarán lo mejor de nosotros en todo momento.

El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. Lucas el médico.

CDC

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