Vázquez Mota “deposita” al Grupo Atlacomulco en un museo de historia; su lugar es al lado de los fósiles, afirma

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“Adiós. Se van a ir a la chingada”. Son las palabras de Xóchitl Gálvez, ex candidata del PAN a la gubernatura de Hidalgo al término del acto de inicio de campaña de Josefina Vázquez Mota quien eligió la tierra del mítico Grupo Atlacomulco y “depositó” en el Museo de Historia al priismo que ha gobernado al Estado de México por casi 90 años. Este es el sitio, dice, que les corresponde: al lado de los fósiles.

“Ya llegó, ya está aquí la que se va a chingar al PRI”. Es otra vez Xóchitl quien minutos antes platica con algunos de los representantes de los medios de comunicación y augura que hay “muchas posibilidades” de que el panismo gane en territorio mexiquense.

La actual titular de la delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México habla de cuando visitó Chihuahua y apoyó a Javier Corral en su campaña. Ríe y busca en su teléfono mientras espera la llegada de la ex secretaria de Educación quien se atreve a retar desde Atlacomulco a toda la “economía de compadrazgos” a la que le dice: “se acabó”.

Josefina Vázquez Mota llega acompañada de Santiago Creel Miranda y Víctor Hugo Sondón, dirigente estatal panista quien habla de la cuenta regresiva para sacar al priismo de Palacio de Gobierno.   

Y en medio de una clase panista, están Celia de Jesús, Manuela y Elena, habitantes de tres comunidades de San Felipe del Progreso que por esta noche dejaron a la familia a dormir temprano mientras son invitadas al pódium, a compartir unos minutos con la candidata panista y corear su nombre.

Elena dice que fue invitada “por el presidente de mi municipio” para  asistir al mitin de medianoche enfundada en su llamativa vestimenta, propia de la zona mazahua. La candidata “no prometió nada, pero mi presidente dice que ella hará el cambio, nos ayudará”, explica mientras ondea una pequeña bandera con los colores albiazules y corre detrás de la comitiva que se enfila rumbo a otro acto en donde no más de mil simpatizantes están al aire libre, a un costado del acceso principal al municipio, aguardando el mensaje de Vázquez Mota quien repite las mismas palabras de minutos antes.

Algunos asistentes bostezan, otros tiritan de frío. Unos más, como Luis, un niño de apenas ocho años, acompañan a sus abuelos  y aunque no pueda ver a la candidata, corea y echa porras siguiendo el ejemplo de los demás.

Josefina habla del “monopolio del poder” instaurado desde  Atlacomulco. Les dice a los habitantes que “no están solos”, que viene a “recobrar la dignidad” y a la “camarilla” de esta zona le advierte que  “Aquí, en Atlacomulco, les decimos a las mismas familias de siempre: a partir de ahora aquí los vamos a dejar, para que no sigan destruyendo ni el presente ni el futuro. Este es el lugar que se merecen. Aquí, en este museo, a lado de los fósiles, aquí se queda esta familia completa de primos, de tíos y hermanos. Son los mismos y son lo mismo. Vamos a dejar aquí y atrás esta larga historia de vergüenza y manipulación que representan”.

Sostiene que restaurará el clima de paz, seguridad y trabajo en el estado y que hará la mejor campaña. Llama a establecer una gran alianza con los ciudadanos libres  en la que “no habrá miedo, infamia o engaño que sea superior”.

Los panistas se entusiasman y llaman a un mariachi para que dedique una canción al Grupo Atlacomulco, su canción, dicen: Las Golondrinas.

Celia, Manuela y Elena se quedan en medio de todo mientras los panistas se levantan las manos unos a otros, sonríen y posan para las cámaras de los fotógrafos.

Y es Xóchitl Gálvez que con su irreverencia de siempre toma el micrófono y no duda en decir: “a la chingada”, mientras detrás suyo se queda la frase de Ella Fitzgerald pintada en una pared del Museo de Historia: “No se trata de dónde vienes, sino a dónde vas”.

CDC

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